Dónde comer torrijas en Zaragoza

Las mejores torrijas de Zaragoza

Hoy queremos hablaros desde Restaurantes en Zaragoza, siempre con el permiso de las abuelas, sobre las torrijas. Más concretamente, queremos desvelaros dónde comer las mejores torrijas de Zaragoza.

Pero antes os pondremos en situación. Las torrijas son un postre típico durante la cuaresma y, por tanto, muy ligado a la Semana Santa desde hace ya 3 siglos; ya que los ingredientes utilizados para cocinar esta delicia son compatibles con las normas que establece la vigilia. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta como las torrijas se convirtieron en el postre “oficial” de esta época del año. Lo que sí es cierto es que las torrijas se asocian a tiempos difíciles en los que escaseaban ciertos alimentos, y se utilizaban por su valor calórico con la intención de obtener energía, gracias a un alimento barato.

Torrijas tradicionales en Zaragoza

Cada maestrillo tiene su librillo, y hay mil maneras de preparar unas torrijas tradicionales, pero a continuación os contamos los restaurantes donde degustar las mejores. Si eres laminero no te puedes perder la lista que te traemos seguidamente:

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Torrijas en Zaragoza. Restaurantes en Zaragoza
  1. Pasteleria Fantoba: Es la pastelería más antigua de la ciudad y sin duda, un lugar de referencia para consumir una excelente torrija.
  2. Bar Terraza Juan II: Cerca de la Romareda, encontramos este bar donde poder degustar gran variedad de productos exquisitos, pero esta Cuaresma decántate, evidentemente, por las torrijas.
  3. Montal: Dentro de su amplia oferta de productos, tienen la auténtica torrija. Un lugar tradicional para disfrutar de un postre tan típico.
  4. Casa Lac: Situado en el Tubo, Casa Lac ofrece una torrija de vainilla con bourbon y helado de vainilla que han convertido en todo un manjar para los más lamineros.
  5. Café levante: Las torrijas caseras son una de las especialidades que ofrecen en este clásico café fundado en 1895.

Por supuesto, no podemos olvidar algunas recomendaciones para acompañarlas. Si no tienes remordimientos de conciencia puedes decantarte por un chocolate caliente, que todavía apetece en estas fechas; pero, sino, un café en el desayuno puede ser una combinación perfecta. Si lo prefieres como postre, quizás un buen vino de garnacha puede ser una opción excelente.